En mi Atelier, no le tengo miedo al color. Mis cuadros expresionistas en acrílico no nacen de una línea perfecta o un boceto rígido, sino de manchas de acrílico sueltas y cargadas de fuerza bruta que, poco a poco, van cobrando vida propia. Es mi forma de explorar la emoción y la diversidad: con una energía que puedes sentir en cada una de mis pinceladas.
Para mí, el rostro es el rey absoluto. En mis obras me olvido de los fondos que distraen o de los adornos que no aportan nada. Prefiero centrarme en primeros planos y perfiles potentes que te conectan directamente con la esencia de cada persona. Mi arte va directo al grano, poniendo todo el foco en lo que de verdad nos hace humanos.




















































































































