Esta propuesta de dibujo a carboncillo y naturaleza muerta nace inspirada en una profunda reflexión de Lucrecio en su obra De rerum natura: «El tiempo transforma la naturaleza del mundo entero, y un estado de cosas debe dar paso a otro; nada permanece igual a sí mismo».

Estas palabras resuenan con fuerza en mi proceso creativo y son el motor de una serie con la que busco detenerme ante la belleza callada de la naturaleza muerta y la inevitable transformación de las cosas sencillas.
La colección surge de mi fascinación por la arquitectura interna, las líneas concéntricas y las texturas rugosas que revelan las diferentes verduras cuando se secan y pierden su frescura original.
En cada una de estas piezas, suspendo un elemento vegetal de un fino hilo en el marco de una ventana. Al aislarlos de su contexto habitual y exponerlos a este umbral de luz, convierto lo efímero y lo perecedero en un objeto de contemplación silenciosa.

He elegido trabajar la técnica del carboncillo sobre papel craft porque este soporte me ofrece una calidez orgánica que dialoga a la perfección con la rudeza y la pureza del carbón.
A través del claroscuro, esculpo los volúmenes en la penumbra, buscando que el grano del dibujo se funda con el tono tierra del papel. Así, juego con la tensión entre la fragilidad de la cuerda y la gravedad de la materia.
Para mí, cada pieza de esta serie de naturaleza muerta es una meditación visual; una manera de congelar ese estado de transición y rescatar del olvido formas que habitualmente pasamos por alto.
Te invito a conocer parte de mi proceso como pintor y dibujante.











