Etiqueta: arte

  • El inicio de una Obsesión

    El inicio de una Obsesión

    El Origen del Oficio

    Todo proceso tiene un punto de partida. Esta fue mi primera pintura cuando era niño; el primer pulso, el primer encuentro con el color y el lienzo. Aquí nació la fascinación por crear mundos que hoy, años después y con el oficio aprendido, sigue guiando cada una de mis pinceladas.

    Pero seamos honestos: lo que ven sobre estas líneas no es una obra fríamente planificada, es un milagro logístico. Es la primera pintura que hice en mi infancia en Colombia y que se me ocurrió pedir que me enviaran a Barcelona para reencontrarme con mi «yo» del pasado.

    El problema es que llegó como si hubiera viajado en el bolsillo de un pantalón metido a la lavadora. Quienes la empacaron debieron pensar: «Bueno, esto es solo una tela vieja sin valor comercial, vamos a doblarla como una servilleta».

    Al abrir el sobre y ver las grietas y las arrugas, en vez de ponerme a llorar, solté una carcajada. Es la metáfora perfecta de la vida: llegas a tu destino, pero hecho un acordeón.

    El club de la «mente triste» y otros diagnósticos de infancia

    Desde siempre, mis dibujos han inquietado a los adultos. El tiempo pasa, pero el efecto es el mismo: siguen removiendo certezas y despertando profundos cuestionamientos.

    Me decían que mis trazos causaban una profunda tristeza y que mis colores eran demasiado oscuros, aunque esta fue una de las más coloridas.

    Los profesores se rascaban la cabeza preguntándose qué tipo de traumas tendría este niño o adolescente para pintar así. Se preocupaban por una supuesta melancolía que yo, sinceramente, no sentía cuando pintaba. ¡Si yo estaba feliz pintando! Más bien, la melancolía llegaba a mí pero por otras razones que no entran al tema.

    Mientras ellos veían un drama gótico en mi primera pintura, yo experimentaba una paz absoluta. Pintar era mi lugar seguro. Hoy entiendo que lo que ellos llamaban «oscuridad» era simplemente que estaba aprendiendo a usar las sombras a mi favor.

    En la escuela te enseñan que el blanco es lo limpio y la mancha es suciedad, pero en el taller sabemos que sin sombra no hay volumen y todo se queda plano. Mi supuesta «mente triste» solo estaba descubriendo que la vida no es un comercial de televisión con el brillo al máximo, sino un juego de contrastes donde lo que asusta también puede verse genial si sabes utilizar el pincel.

    El óleo como nuestro freno de mano (porque vamos muy rápido)

    Hoy vivimos a mil por hora, metidos en un scroll infinito en el teléfono, donde un algoritmo decide si nos reímos o nos enojamos antes de que nos tomemos el café. Vamos en un coche cuesta abajo y sin frenos. Para mí, agarrar el pincel es meter el freno de mano de golpe.

    La pintura figurativa tiene una ventaja maravillosa en este mundo histérico: te obliga a ser paciente a la fuerza. No puedes gritarle al óleo para que se seque más rápido ni puedes engañar a la anatomía.

    Esta pintura arrugada y raspada que ven aquí es el recordatorio de que las cosas buenas toman tiempo y se desgastan en el camino. Dedicarle horas a un lienzo no es perder el tiempo, es hacer control de daños mental para que el caos de afuera no te vuelva loco.

    El control frente al accidente

    El viaje de mi primera pintura fue un desastre de embalaje, de acuerdo, pero el arte tiene la capacidad de absorber el accidente y darle un nuevo sentido. En mi taller no se pinta por dejar caer pintura al azar; el error no es una excusa para la mediocridad, sino un problema técnico que exige una solución creativa superior.

    Al igual que yo, mi primera pintura sobrevivió al trayecto con un par de marcas de guerra. Y la verdad, prefiero mil veces la honestidad de esta tela herida, que conserva intacta su intención original, antes que la hipocresía de querer ocultar el paso del tiempo. Al fin y al cabo, el rigor de sostener un pincel desde mis inicios exige eso: un oficio real, con historia y sin filtros.

    Menos anestesia y más acción

    Nos quieren vender una felicidad de escaparate y de filtros de Instagram las 24 horas del día. Parece que está prohibido tener un mal día. Al pintar lo que algunos llaman «oscuro», no le estoy haciendo un monumento a la depresión, sino diciendo: «Oigan, está perfectamente bien no estar bien todo el tiempo». La vulnerabilidad no nos hace débiles, nos hace reales.

    Hoy en día se busca arreglar cualquier bajón emocional como si fuera un fallo técnico que se soluciona con una pastilla mágica o una receta express. Aunque la medicina es un recurso valioso y necesario en muchos casos, no puede hacer el trabajo por nosotros.

    Antes de buscar soluciones afuera, hay que aprender a convivir con nuestras propias grietas y reírnos un poco de ellas. Externalizar nuestra estabilidad y dejarla en manos de terceros nos quita el superpoder de sostenernos cuando las cosas se ponen difíciles.

    Esta pintura maltratada es más real que cualquier publicación de redes sociales porque tiene peso, textura y una historia de abandono que terminó en un reencuentro accidentado pero feliz.

    Un brindis por las arrugas de mi primera pintura

    Dibujar, pintar o pararte a mirar un cuadro es un acto de rebeldía en un mundo que solo quiere que consumas sin pensar. No necesitas ser un artista consagrado para aplicar esto. Solo necesitas darte un respiro, aceptar tus propias manchas y entender que tus cicatrices son las que te dan personalidad.

    La próxima vez que miren una de mis piezas, los invito a dejar de buscar la perfección técnica. Busquen el rastro del esfuerzo humano, el error que tuve que corregir y la sombra que hace que la luz resalte.

    Al final, todos somos un poco como mi primera pintura de la infancia: llegamos un poco arrugados por el viaje, pero listos para que nos cuelguen en la pared.

    Gracias por pasarse por aquí y compartir este rato con mis obsesiones.

    Mi primera pintura
    Mi primera pintura

    Andrés Alfonso

  • El Alma en el Lienzo

    El Alma en el Lienzo

    El Alma en el Lienzo

    Capturar el alma del retrato: Haga una pausa. Observe con detenimiento esta pieza. ¿Qué le transmite? Más allá del juego de la composición, la luz y el color, hay un punto de encuentro profundo en obras como esta: la figura humana. Es precisamente esta figura la que permite al artista capturar el alma del retrato, el verdadero objetivo de toda la maestría técnica.

    Para el artista y gran admirador del arte, Andrés Alfonso, la contemplación de este tipo de obras constituye una experiencia que trasciende el mero goce visual; es una ventana directa al conocimiento de los grandes maestros. Y es precisamente en el retrato donde esta conexión se vuelve más palpable.

    El Corazón del Asunto: Clásico vs. Expresionista

    Andrés nos cuenta que su mirada siempre se ha posado en la figura humana, con especial predilección por el retrato. No es casualidad. Un retrato bien ejecutado, como el que nos ocupa, consigue capturar no solo la apariencia, sino la historia, el carácter y la emoción fugaz de una persona en un solo instante.

    Aunque la fuerza del Expresionismo en el retrato también le gusta por su capacidad para distorsionar y mostrar las emociones sin filtros, el retrato clásico sigue siendo su mayor fuente de asombro. Para Andrés, la precisión y el rigor de la técnica clásica ofrecen una profundidad y un desafío inigualables.

    El Dato Curioso que Enciende la Alarma

    Sin embargo, en su estudio constante de la historia del arte, hay una preocupación que lo sobresalta: la necesidad de no dejar que se pierda la técnica.

    Las obras de los maestros que hoy nos maravillan no son producto de la suerte o de un momento de inspiración. Son el resultado de un estudio diario, metódico y disciplinado sobre cómo la luz toca los cuerpos, cómo se forma una figura y cómo se crea el volumen mediante el contraste de luces y sombras.

    La técnica es la herramienta clave que le permite al artista dar vida a su visión. Sin ese dominio, la obra, por más atractiva que parezca, pierde su capacidad de permanencia y su fuerza.

    Capturar el Alma del Retrato

    Su recomendación es muy práctica y se extiende a la vida diaria, no solo al taller:

    • Estudia Constantemente: No se limite a lo académico, sino a la práctica rigurosa.

    Trayectoria de Andrés Alfonso - Obra representativa

    • Observa la Realidad: Convierta en hábito el ejercicio de analizar formas, luces y sombras en su entorno cotidiano. ¿De qué manera se proyecta la luz sobre un objeto? ¿Qué tan definidas son las sombras en un rostro?


    💡«El objetivo de dominar la técnica no es el perfeccionismo vacío, sino adquirir la herramienta necesaria para captar el alma en el lienzo. Queremos que la obra viva, no que sea una foto fría,» reflexiona Andrés Alfonso.

    Si buscamos honrar el legado de los grandes y queremos crear arte que resista el paso del tiempo, debemos recuperar ese rigor técnico que los hizo inmortales. No dejemos que la prisa de lo moderno nos haga olvidar las bases fundamentales.

    ¿Qué elemento de esta obra le recuerda la importancia de dominar las bases del dibujo y la pintura? ¡Deje su comentario!

  • La Caída de la Casa Usher: Libro Ilustrado

    La Caída de la Casa Usher: Libro Ilustrado

    Melancolía y misterio: La Inquietud que emana del pincel.

    El artista colombiano Andrés Alfonso nos sumerge en un universo pictórico extraído de la inmortal obra La caída de la Casa Usher de Edgar Allan Poe. Este ambicioso proyecto se materializa en una publicación de un libro ilustrado que establece un profundo diálogo entre la literatura de Poe y la pintura del artista.

    La obra La Caída de la Casa Usher consta de diez óleos sobre tela, que capturan la atmósfera opresiva, la decadencia palpable y los personajes atormentados del relato gótico. Las pinceladas buscan que las sombras dancen y los secretos susurren, ofreciendo una ventana a un instante escalofriante y evocador.

    Alfonso plasma la profunda inquietud y la carga simbólica que emana de la caída física y psíquica de la Casa Usher y sus últimos habitantes, Roderick y Madeline.

    El Origen del Proyecto: Una Colaboración con El Libro Total

    El inicio de la Obra La Caída de la Casa Usher se remonta a una invitación fundamental: Hace siete años, Daniel Navas, creador y gestor de El Libro Total (una importante biblioteca digital gratuita en español) y La Casa del Libro Total en Bucaramanga, propuso a Andrés Alfonso participar en un proyecto cuyo objetivo era narrar una obra literaria desde el lenguaje pictórico, gráfico y plástico.

    Tras una búsqueda considerada, fue seleccionada la obra «La Caída de la Casa Usher». El relato de Poe fue elegido no solo por su fuerza visual, sino por el hecho persistente de que la narración es planteada y descrita por un testigo ocular.

    Esto implica que: «El espectador se involucra indirectamente, a veces sin darse cuenta, con las escenas vividas dentro de aquella gótica y oscura casa»

    Proceso Creativo: Relectura, Bocetos y Tenebrismo

    Para emprender esta tarea, el artista se sumergió en una profunda fase de documentación y adaptación: Fue crucial recurrir a relecturas constantes del texto y realizar indagaciones virtuales sobre la vestimenta de la época, buscando recrear las especificaciones de los rasgos físicos que el autor hace de sus personajes.

    Decadencia física y mental. Obra La Caída de la Casa Usher

    Exposición de la «Obra La caída de la Casa Usher» aquí.

    Alfonso decidió trabajar con los recursos de Bucaramanga, pensando en la posibilidad de que rostros conocidos le sirvieran de apoyo visual. Empezó a trabajar a partir de fotografías.

    Creó, con sus óleos, una paleta de color conformada básicamente por tonos grises. De esta manera, logró justificar el ambiente de tenebrismo que se respira en todo el relato.

    Gestación y desarrollo de la Obra La Caída de la Casa Usher

    La elaboración pictórica abarcó casi tres años de esfuerzo, entre la creación de escenarios, montajes y vestuario.Aunque se concibieron inicialmente doce obras, el proyecto se consolidó en nueve escenas de alto dramatismo.

    Para abril de 2020, las nueve piezas estaban completas. Alfonso señaló que había logrado: «Luces que retumban las miradas». Los personajes hacen de su movimiento corporal y expresiones faciales un trabajo digno de ser plasmado por el pincel.

    Con ello, espera dignificar la realidad que se esconde detrás de los años. Sobre los muros que habitan la Casa Usher, la obra aspira a desdibujar la pálida agonía. Esta agonía se describió sobre el susurro del llanto sepultado entre ladrillos y gritos aún no pintados.

    El viaje internacional y la obra final

    La obra «La Caída de la Casa Usher» ha tenido una destacada trayectoria internacional:

    • Viaje (2021): La colección original de nueve óleos viajó desde Colombia hasta Estambul.
    • Continuación: Posteriormente, las obras continuaron su recorrido hasta Barcelona.
    • La Décima Obra (2025): En Barcelona, la serie de la Obra La caída de la Casa Usher se completó con una décima pieza. Esta obra actúa como clímax, mostrando a la Casa Usher deteriorada, justo en el momento de su inminente derrumbe.

    Regreso y acceso a la Obra La Caída de la Casa Usher

    Actualmente, estas piezas se encuentran nuevamente en Colombia, regresando a la Casa del Libro Total de Bucaramanga. La esencia de esta serie de óleos y la visión completa del artista se encuentran recogidas en el libro ilustrado.

    Para experimentar este viaje completo a las profundidades de lo sublime y lo macabro, y adentrarte en la visión de Andrés Alfonso sobre este clásico, te recomendamos buscar directamente el proyecto en la web de El Libro Total.

    ¡Déjate envolver por la inquietud que emana de la Obra La Caída de la Casa Usher a través del pincel y del macabro genio de Poe!


    Diez Pinceladas y diez Fragmentos de la Obra La Caída de la Casa Usher

    Terror y Misterio.

    Primera Escena

    «En una de las escaleras encontré al médico de la familia. La expresión de su rostro, pensé, era una mezcla de baja astucia y de perplejidad…»

    Segunda Escena

    «A mi entrada, Usher se incorporó de un sofá donde estaba tendido cuan largo era y me recibió con calurosa vivacidad, que mucho tenía, pensé al principio, de cordialidad excesiva, del esfuerzo obligado del hombre de mundo ennuyé. Pero una mirada a su semblante me convenció de su perfecta sinceridad…»

    Decadencia física y mental. Obra la Caída de la Casa Usher
    Obra La caída de la Casa Usher. Tienda online - Conexión con el Artista.

    Tercera Escena

    «Admitía, sin embargo, aunque con vacilación, que podía buscarse un origen más natural y más palpable a mucho de la peculiar melancolía que así lo afectaba: la cruel y prolongada enfermedad, la disolución evidentemente próxima de una hermana tiernamente querida, su única compañía durante muchos años, su último y solo pariente sobre la tierra.

    «Su muerte -decía con una amargura que nunca podré olvidar- hará de mí (de mí, el desesperado, el frágil) el último de la antigua raza de los Usher.» Mientras hablaba, Madeline (que así se llamaba) pasó lentamente por un lugar apartado del aposento y, sin notar mi presencia, desapareció. La miré con extremado asombro, no desprovisto de temor, y sin embargo me es imposible explicar estos sentimientos…»

    Cuarta Escena

    «Cuando por fin una puerta se cerró tras ella, mis ojos buscaron instintiva y ansiosamente el semblante del hermano, pero éste había hundido la cara entre las manos y sólo pude percibir que una palidez mayor que la habitual se extendía en los dedos descarnados, por entre los cuales se filtraban apasionadas lágrimas…»

    Decadencia física y mental.
    Decadencia física y mental. Obra la Caída de la Casa Usher

    Quinta Escena

    «A pedido de Usher, lo ayudé personalmente en los preparativos de la sepultura temporaria. Ya en el ataúd, los dos solos llevamos el cuerpo a su lugar de descanso. La cripta donde lo depositamos (por tanto, tiempo clausurada que las antorchas casi se apagaron en su atmósfera opresiva, dándonos poca oportunidad para examinarla) era pequeña, húmeda y desprovista de toda fuente de luz; estaba a gran profundidad, justamente bajo la parte de la casa que ocupaba mi dormitorio.»

    Sexta Escena

    «Una vez depositada la fúnebre carga sobre los caballetes, en aquella región de horror, retiramos parcialmente hacia un lado la tapa todavía suelta del ataúd, y miramos la cara de su ocupante. Un sorprendente parecido entre el hermano y la hermana fue lo primero que atrajo mi atención, y Usher, adivinando quizá mis pensamientos, murmuró algunas palabras, por las cuales supe que la muerta y él eran mellizos y que entre ambos habían existido siempre simpatías casi inexplicables. Nuestros ojos, sin embargo, no se detuvieron mucho en la muerta, porque no podíamos mirarla sin espanto…»

    Decadencia física y mental. Obra la Caída de la Casa Usher
    Decadencia física y mental. Obra la Caída de la Casa Usher

    Séptima Escena

    «Otras veces, en cambio, me veía obligado a reducirlo todo a las meras e inexplicables divagaciones de la locura, pues lo veía contemplar el vacío horas enteras, en actitud de profundísima atención, como si escuchara algún sonido imaginario. No es de extrañarse que su estado me aterrara, que me inficionara.»

    Octava Escena

    «-¡No debes mirar, no mirarás eso! -dije, estremeciéndome, mientras con suave violencia apartaba a Usher de la ventana para conducirlo a un asiento-. Estos espectáculos, que te confunden, son simples fenómenos eléctricos nada extraños, o quizá tengan su horrible origen en el miasma corrupto del estanque.»

    Decadencia física y mental. Obra la Caída de la Casa Usher
    Decadencia física y mental. Obra La caída de la Casa Usher

    Novena Escena

    «Por un momento permaneció temblorosa, tambaleándose en el umbral; luego, con un lamento sofocado, cayó pesadamente hacia adentro, sobre el cuerpo de su hermano, y en su violenta agonía final lo arrastró al suelo, muerto, víctima de los terrores que había anticipado.»

    Décima Escena

    «Huí de aquella habitación y de aquella mansión, horrorizado.
    La tempestad se desencadenaba aún en toda su furia cuando franqueé la vieja calzada.
    De pronto una luz intensa se proyectó sobre el camino y me volví para ver de dónde podía brotar claridad tan singular, pues sólo tenía a mi espalda la vasta mansión y sus sombras.»

    Decadencia física y mental. Obra la caída de la Casa Usher

    Si quieres saber más sobre la obra La caída de la Casa Usher, ve a la galería de mi portafolio.

  • Textos Oníricos de Un Pintor

    Textos Oníricos de Un Pintor

    Letras Atrapadas en la Noche Elemental

    Prólogo: Este libro, ‘Letras atrapadas en la noche elemental’, contiene los textos oníricos de un pintor. Sin ser filósofo, Andrés Alfonso pretende que sus letras —al igual que sus pinturas— actúen como un detonante para despertar el subconsciente del espectador y permitirle recibir un mensaje propio.

    Estos textos oníricos de un pintor están desarrollados bajo una influencia sarcástica que se infunde directamente en el pensamiento, proponiendo un sincero juego volátil entre el símbolo y el signo.

    A su vez, es notable afirmar que dicho juego es el inicio de los procesos que se debaten a diario en la vida cotidiana de un pintor, un dibujante y un escultor, fusionando así el arte onírico con la realidad tangible del creador.»

    Es preciso aclarar lo siguiente: Las situaciones y argumentaciones planteadas en estas páginas solo pueden descubrirse con un ojo tangible y delicado.

    Este permite escudriñar las más recónditas invenciones de una búsqueda actual. Así se fomenta la inmensa rigurosidad hacia el cuerpo sustanciado que delimita la forma, la línea y el color.

    Además, esta forma se emplea bajo el sustrato elemental de nuestro pensamiento inerte. Las letras o signos se disipan entre trazos elocuentes sin riesgo aparente. No desean ser abatidos ni admirados por la insensata realidad que se distorsiona ante los dictámenes de nuestra existencia banal.

    PIntura figurativa contemporánea. Composición onírica de una figura femenina y elementos simbólicos, resaltando la fusión de estilos en estos cuadros al óleo de retratos realistas y oníricos.

    En estos textos oníricos de un pintor,, la escritura de Andrés Alfonso se manifiesta como un ejercicio de honestidad brutal y delicadeza poética. El tono del libro es de una intimidad absoluta, casi como un susurro en medio del silencio, donde el autor logra dar forma a esos sentimientos que suelen quedar suspendidos en la penumbra del pensamiento.

    Su estilo se caracteriza por una melancolía luminosa. Alfonso no se limita a describir el dolor o la ausencia; los transforma en una herramienta de autodescubrimiento.

    Con una economía de palabras que recuerda la precisión de sus trazos en el dibujo, cada texto en Letras atrapadas en la noche elemental funciona como un destello de claridad en la «noche» personal de cada lector.

    Es una narrativa visceral y empática, escrita desde la vulnerabilidad para conectar con la vulnerabilidad del otro. A través de reflexiones breves pero cargadas de simbolismo, el autor construye un refugio literario donde la soledad no es un vacío, sino un espacio de encuentro y resiliencia.

    Leer estos textos oníricos de un pintor es aceptar una invitación a mirar de frente nuestra propia oscuridad para, finalmente, encontrar en ella la luz de la palabra.

    Publicado en El Libro Total