La Caída de la Casa Usher: El Libro Ilustrado

Melancolía y misterio: La Inquietud que emana del pincel.
El artista colombiano Andrés Alfonso nos sumerge en un universo pictórico extraído de la inmortal obra La caída de la Casa Usher de Edgar Allan Poe. Este ambicioso proyecto se materializa en una publicación de un libro ilustrado que establece un profundo diálogo entre la literatura de Poe y la pintura del artista.
La colección consta de diez óleos sobre tela, que capturan la atmósfera opresiva, la decadencia palpable y los personajes atormentados del relato gótico. Las pinceladas buscan que las sombras dancen y los secretos susurren, ofreciendo una ventana a un instante escalofriante y evocador.
Alfonso plasma la profunda inquietud y la carga simbólica que emana de la caída física y psíquica de la Casa Usher y sus últimos habitantes, Roderick y Madeline.
El Origen del Proyecto: Una Colaboración con El Libro Total
El inicio de esta empresa se remonta a una invitación fundamental: Hace siete años, Daniel Navas, creador y gestor de El Libro Total (una importante biblioteca digital gratuita en español) y La Casa del Libro Total en Bucaramanga, propuso a Andrés Alfonso participar en un proyecto cuyo objetivo era narrar una obra literaria desde el lenguaje pictórico, gráfico y plástico.
Tras una búsqueda considerada, la obra seleccionada fue «La Caída de la Casa Usher». El relato de Poe fue elegido no solo por su fuerza visual, sino por el hecho persistente de que la narración es planteada y descrita por un testigo ocular. Esto implica que: «El espectador se involucra indirectamente, a veces sin darse cuenta, con las escenas vividas dentro de aquella gótica y oscura casa»
Proceso Creativo: Relectura, Bocetos y Tenebrismo
Para emprender esta tarea, el artista se sumergió en una profunda fase de documentación y adaptación: Fue crucial recurrir a relecturas constantes del texto y realizar indagaciones virtuales sobre la vestimenta de la época, buscando recrear las especificaciones de los rasgos físicos que el autor hace de sus personajes.
Alfonso decidió trabajar con los recursos de Bucaramanga, pensando en la posibilidad de que rostros conocidos le sirvieran de apoyo visual. Empezó a trabajar a partir de fotografías.
Creó, con sus óleos, una paleta de color conformada básicamente por tonos grises. De esta manera, logró justificar el ambiente de tenebrismo que se respira en todo el relato.
Gestación y desarrollo de las Obras
La elaboración pictórica abarcó casi tres años de esfuerzo, entre la creación de escenarios, montajes y vestuario.Aunque se concibieron inicialmente doce obras, el proyecto se consolidó en nueve escenas de alto dramatismo.
Para abril de 2020, las nueve piezas estaban completas. Alfonso señaló que había logrado: «Luces que retumban las miradas». Los personajes hacen de su movimiento corporal y expresiones faciales un trabajo digno de ser plasmado por el pincel.
Con ello, espera dignificar la realidad que se esconde detrás de los años. Sobre los muros que habitan la Casa Usher, la obra aspira a desdibujar la pálida agonía. Esta agonía se describió sobre el susurro del llanto sepultado entre ladrillos y gritos aún no pintados.
El viaje internacional y la obra final
La colección ha tenido una destacada trayectoria internacional:
- Viaje (2021): La colección original de nueve óleos viajó desde Colombia hasta Estambul.
- Continuación: Posteriormente, las obras continuaron su recorrido hasta Barcelona.
- La Décima Obra (2025): En Barcelona, la serie se completó con una décima pieza. Esta obra actúa como clímax, mostrando a la Casa Usher deteriorada, justo en el momento de su inminente derrumbe.
Regreso y acceso a la Obra
Actualmente, estas piezas se encuentran nuevamente en Colombia, regresando a la Casa del Libro Total de Bucaramanga. La esencia de esta serie de óleos y la visión completa del artista se encuentran recogidas en el libro ilustrado.
Para experimentar este viaje completo a las profundidades de lo sublime y lo macabro, y adentrarte en la visión de Andrés Alfonso sobre este clásico, te recomendamos buscar directamente el proyecto en la web de El Libro Total.
¡Déjate envolver por la inquietud que emana de la Casa Usher a través del pincel y del macabro genio de Poe!
Diez Pinceladas y diez Fragmentos
Primera Escena
«En una de las escaleras encontré al médico de la familia. La expresión de su rostro, pensé, era una mezcla de baja astucia y de perplejidad…»


Segunda Escena
«A mi entrada, Usher se incorporó de un sofá donde estaba tendido cuan largo era y me recibió con calurosa vivacidad, que mucho tenía, pensé al principio, de cordialidad excesiva, del esfuerzo obligado del hombre de mundo ennuyé. Pero una mirada a su semblante me convenció de su perfecta sinceridad…»
Tercera Escena
«Admitía, sin embargo, aunque con vacilación, que podía buscarse un origen más natural y más palpable a mucho de la peculiar melancolía que así lo afectaba: la cruel y prolongada enfermedad, la disolución evidentemente próxima de una hermana tiernamente querida, su única compañía durante muchos años, su último y solo pariente sobre la tierra.
«Su muerte -decía con una amargura que nunca podré olvidar- hará de mí (de mí, el desesperado, el frágil) el último de la antigua raza de los Usher.» Mientras hablaba, Madeline (que así se llamaba) pasó lentamente por un lugar apartado del aposento y, sin notar mi presencia, desapareció. La miré con extremado asombro, no desprovisto de temor, y sin embargo me es imposible explicar estos sentimientos…»


Cuarta Escena
«Cuando por fin una puerta se cerró tras ella, mis ojos buscaron instintiva y ansiosamente el semblante del hermano, pero éste había hundido la cara entre las manos y sólo pude percibir que una palidez mayor que la habitual se extendía en los dedos descarnados, por entre los cuales se filtraban apasionadas lágrimas…»
Quinta Escena
«A pedido de Usher, lo ayudé personalmente en los preparativos de la sepultura temporaria. Ya en el ataúd, los dos solos llevamos el cuerpo a su lugar de descanso. La cripta donde lo depositamos (por tanto, tiempo clausurada que las antorchas casi se apagaron en su atmósfera opresiva, dándonos poca oportunidad para examinarla) era pequeña, húmeda y desprovista de toda fuente de luz; estaba a gran profundidad, justamente bajo la parte de la casa que ocupaba mi dormitorio.»


Sexta Escena
«Una vez depositada la fúnebre carga sobre los caballetes, en aquella región de horror, retiramos parcialmente hacia un lado la tapa todavía suelta del ataúd, y miramos la cara de su ocupante. Un sorprendente parecido entre el hermano y la hermana fue lo primero que atrajo mi atención, y Usher, adivinando quizá mis pensamientos, murmuró algunas palabras, por las cuales supe que la muerta y él eran mellizos y que entre ambos habían existido siempre simpatías casi inexplicables. Nuestros ojos, sin embargo, no se detuvieron mucho en la muerta, porque no podíamos mirarla sin espanto…»
Séptima Escena
«Otras veces, en cambio, me veía obligado a reducirlo todo a las meras e inexplicables divagaciones de la locura, pues lo veía contemplar el vacío horas enteras, en actitud de profundísima atención, como si escuchara algún sonido imaginario. No es de extrañarse que su estado me aterrara, que me inficionara.»


Octava Escena
«-¡No debes mirar, no mirarás eso! -dije, estremeciéndome, mientras con suave violencia apartaba a Usher de la ventana para conducirlo a un asiento-. Estos espectáculos, que te confunden, son simples fenómenos eléctricos nada extraños, o quizá tengan su horrible origen en el miasma corrupto del estanque.»
Novena Escena
«Por un momento permaneció temblorosa, tambaleándose en el umbral; luego, con un lamento sofocado, cayó pesadamente hacia adentro, sobre el cuerpo de su hermano, y en su violenta agonía final lo arrastró al suelo, muerto, víctima de los terrores que había anticipado.»


Décima Escena
«Huí de aquella habitación y de aquella mansión, horrorizado.
La tempestad se desencadenaba aún en toda su furia cuando franqueé la vieja calzada.
De pronto una luz intensa se proyectó sobre el camino y me volví para ver de dónde podía brotar claridad tan singular, pues sólo tenía a mi espalda la vasta mansión y sus sombras.»





Una respuesta
Interesante escrito, me gustaría profundizar en ello.