La armonía discreta. Naturaleza y Vida en Carboncillo. Obra de arte Original de Andrés Alfonso en carboncillo-ajos colgando de un hilo

Sobre rerum natura: en busca de la armonía discreta

Prólogo

En mi propuesta ‘Sobre rerum natura’, busco capturar la armonía discreta que reside en el ruidoso caos de lo cotidiano. A través de este ejercicio creativo, intento manifestar mi interpretación de la línea y el espacio, utilizando materiales como el carbón para escudriñar la realidad y permitir que la luz abrace finalmente a la oscuridad.

«Una timidez desengañadora es la que precipita la marea del alado. Una concurrente autopista se asoma sobre el lente opaco, y un hermano esculpe los elocuentes discursos en el campo. Un nombre cae de tus labios, y es ahí donde las trompetas se derriten, donde la plaza es pública y los ladrillos se distorsionan para atravesar el cansancio de unas manos. Manos velludas, aceleradas en el baile de tus poros, para que el ocre desdibuje la marca trazada en tu piel y las hormigas construyan aquellas fosas intachables de mi arquitectura estelar.

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El anuncio es determinado cuando el preámbulo discurre por los cielos. Un silencio enviste la Tierra, y el Universo expele llamas por los vientos. Y así, una vez más, nace y renace la somera cabellera que reluce con la muerte actual del vacío que nunca será llenado.

Rerum natura es una propuesta que nace de una profunda inquietud diaria. Esta inquietud nos la ofrece la naturaleza: la de los tiempos y la de las cosas. Es una pequeña mirada que intenta pronunciar sílabas elocuentes. Buscamos contemplar el camino que nos rodea. Este camino incluye: la vida y el vuelo de los pájaros. Vemos la caída inerte de las hojas y el silencio de los peces.

Presenciamos el destello fugaz de las abejas y el desplazamiento del escarabajo por la aurora. Escuchamos el canto sincero de los truenos y el ruido bramante de las olas. Observamos la petrificación de los átomos con el aire. Admiramos la bella putrefacción de los cuerpos. De esta putrefacción se desprende la vida regeneradora.

Materiales reales y la armonía discreta del carbón

Desde mi pequeña visión, intento manifestar mi interpretación de algunos estudios simplistas de la línea, la forma, el espacio y el formato. Materiales reales con los que se vuelve adhesivo el carbón, escudriñando en las afueras de la realidad en aquellos seres vivos como son: los ajos, los pimentones y las naranjas.

De esta manera, puedo escupir aquellas dudas que refutan el constante ir y venir de los vientos. Esto anuncia y plasma una pequeña muestra de un pensamiento tardío. Dicho pensamiento pretende ser un objeto más de estudio, impulsado por mi testarudo conocimiento inconforme.

En verdad, rerum natura no deja de ser uno más de esos pensamientos que vuelan y revolotean. Una vez cansados, se dejan atrapar por mis bastas manos. Se dejan acariciar por mi vulgar ojo y sirven de alimento continuo para mi insaciable hambre.

Justo ahí, empieza el eterno trabajo de mi paladar mundano, que lo único que hace es moler, masticar, chasquear, tragar, digerir, volver a masticar, vomitar y continuar con su alimento, para de esta forma intentar calmar aquello que muy sensatamente intenta manifestarse en la cotidianidad de la vida, en el diario vivir.

Es allí donde reposa toda la forma abstracta y explícita que el universo intenta enseñarnos. Es allí donde nuestros cuerpos sirven de puentes transitorios para que la luz abrace a la oscuridad, para que la Tierra flote en los océanos, para que la lluvia endulce al cálido fuego y puedan suspenderse en la armonía discreta del ruidoso caos.»

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